“Un alicantino más”

Abres la ventana, miras a través de ella en un horizonte medio cercano y respiras la primera bocanada de aire fresco de la mañana. El olor salado e intenso del Mediterráneo llega ipso facto a lo más profundo del organismo y, como quien no quiere la cosa, te activas y preparas para afrontar una intensa jornada de trabajo. Pequeñas poblaciones de interior o bañadas por el mar, ciudades de tamaño considerable, espacios naturales de incomparable belleza… El destino que me aguarda ese día siempre me permite experimentar sensaciones únicas y conocer rincones, a veces ya transitados, otras desconocidos y afortunadamente descubiertos. Esta tierra, esta provincia nunca deja de sorprender, porque su riqueza patrimonial, arquitectónica, histórica, festiva y ambiental es tan inmensa que meritoriamente se posiciona como el corazón turístico de Europa y el motor económico de la Comunitat Valenciana.

Pero si algo caracteriza, sin ninguna duda, a la Costa Blanca y a sus ciudadanos es su hospitalidad y su capacidad de hacer sentir que cualquier persona que llega hasta aquí está como en su casa, hasta que finalmente la convierte en su hogar definitivo, en su destino final, en su puerto de llegada.

Como alicantino de adopción que soy, llegado desde Navalmoral de la Mata (Cáceres) hace ya más de veinte años, no puedo más que empatizar con todos los individuos que un día, por azares de la vida, por cuestiones laborales o por asuntos familiares y personales, se desplazaron hasta la provincia de Alicante, siempre con la cautela de saberse foráneos y de esperar una acogida entrañable. Las expectativas iniciales en todos los casos se superan con creces, porque realmente conozco pocos territorios con esa capacidad de hermanamiento, con esa virtud integradora y con ese aperturismo hacia lo nuevo. Y eso nos permite sentirnos afortunados, porque conformamos un pueblo generoso en bienestar y calidad de vida, con aspiraciones de progreso y con tesón y dedicación al trabajo y a nuestras raíces y costumbres.

Este año, el malagueño Miguel Médicis Roldán es nuestro ‘Alicantino de Adopción’, con un justo homenaje que desde el Gobierno Provincial le dedicamos por su trayectoria emprendedora, su trabajo incansable y su arraigo a una tierra a la que ha aportado riqueza y empleo a través de su empresa. No sólo ha exportado el nombre de Alicante por el territorio español, sino también por todo el mundo, algo por lo que siempre le estaremos agradecidos. Su buen hacer, su constancia y su espíritu animoso le hacen merecedor de esta distinción.

Enhorabuena Miguel! Siéntete un alicantino más, porque tu destino ya está unido al de esta provincia para siempre.

 

César Sánchez Pérez
Presidente de la Diputación de Alicante

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